13 km · 18 min

El centinela de Brașov, entre dos valles
Los lugareños lo llaman desde hace tiempo «el centinela de Brașov», y el apodo le va bien: el macizo Postăvaru se alza unos 12 kilómetros al sur de la ciudad, encajado entre el valle del Ghimbășel y el del Timiș, como un guardián de piedra sobre Țara Bârsei. Su pico más alto, conocido también como Cristianul Mare, alcanza los 1.799 metros. Queda a poca distancia de Râșnov, pasando por la estación de Poiana Brașov, que se acurruca justo a sus pies.
Una historia escrita en caliza y conglomerado
Postăvaru es una montaña que muestra su edad en la roca. Está formado en gran parte por calizas jurásicas y conglomerados mesozoicos, piedra modelada durante milenios tanto por los glaciares como por el agua. Por eso su relieve mezcla formas glaciares con formas kársticas: crestas afiladas, paredes y cuevas excavadas en la caliza. El macizo se divide en varias subunidades, del cuerpo principal, con Cristianul Mare, a la meseta más suave de los montes de Poiana Brașov.
El refugio Postăvaru y el teleférico
El hito del macizo es el refugio Postăvaru, a unos 1.604 metros, justo bajo la cima. Quien prefiera no subir andando puede tomar el teleférico desde Poiana Brașov hasta la zona de Cristianul Mare, desde donde el Drumul Roșu baja al refugio en unos veinte minutos, y el sendero marcado continúa después hasta el pico. En invierno las laderas se convierten en el dominio esquiable de Poiana Brașov, mientras que en verano esas mismas pistas se transforman en senderos. Consulta el horario y los precios en la fuente oficial antes de tu visita.
Una panorámica como un atlas de los Cárpatos
El esfuerzo de la subida se recompensa en la meseta cimera. En un día claro, la vista abarca las crestas de los Bucegi al sur, la muralla dentada de Piatra Craiului, los montes Făgăraș, Perșani y Măgura Codlei al oeste, y Piatra Mare y Ciucaș al este. Abajo, Brașov y los pueblos de Țara Bârsei parecen una maqueta en la palma de la mano.
Bosque, fauna y un rincón protegido
El pie de la montaña está cubierto de hayedos, y más arriba aparecen la pícea y el abeto. Los bosques acogen oso pardo, lince, lobo y rebeco, junto a otras especies protegidas; parte del macizo, junto con la Tâmpa y el Stejerișul Mare, pertenece a una reserva natural. Numerosos senderos marcados unen la montaña con Brașov, con Râșnov y con los pueblos de alrededor.